Dios provee Sermoncillo (Kirk Myers, 8/17/24)

 

Dios provee

Sermoncillo (Kirk Myers, 8/17/24)

 

Gracias al director de cantos y feliz día a los presentes e invitados y a los que escuchan por otros medios.

Uno de los acontecimientos más importantes de la Biblia es la prueba de la fe de Abraham, que se registra en Génesis 22. Hemos oído hablar de ella muchas veces. Hemos oído hablar de ello muchas veces y es mucho lo que podemos aprender de esta prueba.

En el versículo uno de Génesis 22 leemos: «Aconteció después de estas cosas que Dios probó a Abraham y le dijo: Abraham, y él respondió: Heme aquí. Y le dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Así que Abraham se levantó de madrugada, ensilló su asno y tomó consigo a dos de sus jóvenes y a su hijo Isaac, y partió la leña para el holocausto y se levantó y se fue al lugar del que Dios le había hablado.»

Cuando Abraham estaba a punto de matar a su hijo, un ángel le dijo que no le pusiera la mano encima.

 En el versículo 13:

Entonces Abraham alzó la vista y miró, y he aquí que detrás de sí estaba un carnero trabado por sus cuernos en un matorral. Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

 

En el versículo 14, «Abraham llamó el nombre de aquel lugar el SEÑOR proveerá. Por eso se dice hasta hoy: “En el monte del SEÑOR será provisto”».

La referencia del margen muestra esta frase el Señor proveerá como Yahweh Yireh en hebreo. Yo solía pensar que este era uno de los nombres de Dios dados en el Antiguo Testamento, pero leí recientemente donde se señalaba que este es en realidad el nombre de un lugar.

En el versículo 14 dice: «Y Abraham llamó el nombre del lugar Yahweh Yireh», o como se traduce en la nueva versión Reina Valera, «El Señor proveerá». Uno de los temas principales de la Biblia es que Dios provee, y ha provisto para sus santos y para nosotros en el pasado.

Él provee ahora y proveerá en el futuro.

Su papel como nuestro proveedor es muy inspirador y reconfortante para nosotros y es una parte muy necesaria de nuestra fe. No seremos capaces de completar el viaje, el viaje espiritual en el que Dios nos ha puesto, sin fe en él como proveedor de lo que necesitamos para cumplir la razón por la cual nos ha llamado.

En el presente sermoncillo me gustaría analizar la visión que tiene Abraham de Dios como su proveedor en Génesis 22 y ver cómo podemos aplicar algo de eso a nosotros mismos.

El tema de Dios como proveedor es muy amplio. Hay tantas cosas que Dios provee para nosotros y tantas escrituras que lo ilustran.

El diccionario Holman de la Biblia define la providencia como (cito), «El cuidado fiel y efectivo de Dios y la guía de todo lo que él ha hecho hacia el fin que él ha escogido

¿Cuáles son algunas de las cosas que Dios ha provisto para aquellos que son llamados ahora mientras nos cuida y nos guía hacia el fin para el cual nos ha escogido?

Ha provisto el sacrificio de Jesucristo por el cual podemos ser perdonados de nuestros pecados. Nos ha dado su espíritu. Él nos ha dado un llamamiento para estar en la primera resurrección.

El provee guía, consuelo, paz mental, sanidad, ánimo, motivación, fuerza, liberación de pruebas; así como comida, ropa y refugio, y necesidades materiales, si es que estamos buscando primero el reino de Dios. Él también está proveyendo un programa de entrenamiento para nuestro rol individual en su reino.

Él está proveyendo experiencias de desarrollo que él sabe que necesitamos y muchísimas cosas más.

Cuando Dios comienza a trabajar con nosotros, nos hace saber que escucha nuestras oraciones y provee respuestas a esas oraciones que nos ayudan a comenzar el viaje de la fe. Y si donde quiera que estemos ahora en ese viaje hemos experimentado a Dios proveyendo para nosotros y respondiendo a nuestras oraciones, podemos meditar acerca de esas cosas y sentirnos fortalecidos por ello.

Dependemos de Dios como nuestro proveedor de aquí en adelante y hasta el final de nuestras vidas. Puede que hayamos crecido con distintos niveles de autosuficiencia, animados por nuestro trasfondo cultural a ocuparnos de nuestras propias necesidades, pero ahora miramos a Dios como nuestro proveedor.

El propósito mismo de nuestro llamamiento requiere que Dios nos esté formando y moldeando como el maestro alfarero, para ser algo muy diferente de lo que fuimos al principio. Él está trabajando para reproducir sus valores y su carácter en nosotros. Cristo tiene que ser formado en nosotros. No podemos hacerlo nosotros mismos. No sabemos lo que necesitamos para que el propósito de Dios se cumpla en nuestras vidas. No sabemos las pruebas que necesitamos.

No conocemos las experiencias que necesitamos. No sabemos cómo crear un carácter santo en nosotros mismos por nuestros propios esfuerzos.

Necesitamos que Dios provea todas estas cosas para nosotros y donde quiera que estemos ahora en nuestro viaje de fe, tenemos un cierto sentido de Dios como nuestro proveedor.

Abraham ciertamente creía en Dios como su proveedor cuando fue puesto a prueba, como se muestra en Génesis 22.

En Génesis 21, Dios había concedido a Abraham y a Sara un hijo, Isaac, como lo había prometido años antes, Dios le había dicho a Abraham que tendría descendencia a través de Isaac.

Abraham le creyó a Dios. No se nos dan detalles específicos en la Biblia de cuáles fueron los pensamientos de Abraham inmediatamente después de que Dios le dijera que ofreciera a Isaac como holocausto. Pero hay una indicación en Hebreos 11:17 de su fe mientras consideraba la petición de Dios de sacrificar a Isaac. Hebreos 11:17 declara que, «Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac...».

El que había recibido las promesas ofrecía a su hijo único 18 de quien se había dicho: En Isaac te será llamada descendencia. 19 Él consideraba que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos. De allí que, hablando figuradamente, lo volvió a recibir.

Abraham creyó lo que Dios le había dicho, que su linaje continuaría a partir de Isaac. Así que Isaac iba a tener un descendiente que todavía no había nacido en ese momento, pero entonces Dios lo puso a prueba diciéndole que ofreciera a Isaac.

Pero si él ofrecía a Isaac e Isaac permanecía muerto, no había manera de que eso sucediera. Hebreo 11 muestra que Abraham creía que Dios era capaz de resucitar a Isaac porque creía lo que Dios le había dicho antes. Hay una indicación de esto en Génesis 22 versículos cuatro y cinco,

Génesis 22:4-5. «Al tercer día Abraham alzó sus ojos y divisó el lugar de lejos. Entonces Abraham dijo a sus siervos: Esperen aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a ustedes.».

Entonces Abraham les dijo a los dos jóvenes que estaban con él que tanto él como Isaac regresarían. Abraham tuvo tres días para pensar sobre esta petición de Dios de ofrecer a Isaac y parece aquí que en este punto había llegado a la conclusión de que Dios resucitaría a Isaac, como dice el libro de Hebreos.

Después de que Dios proveyera un carnero para el holocausto, Abraham dio nombre al lugar de ese sacrificio. Yahweh Yireh, o el Señor proveerá.

Dios provee. Es una de las verdades más profundas de toda la Biblia. A Abraham se le llama el padre de los fieles y tomamos ejemplo de él. ¿Qué podemos aprender de esta gran prueba que superó Abraham?

A veces nos suceden dificultades y otras cosas que pueden poner a prueba nuestra fe.

A veces surgen cosas que parecen no tener sentido con la forma en la que creemos que Dios nos ha estado preparando y entrenando.

Dios le dijo a Abraham que su nombre continuaría a través de Isaac. Abraham fue llamado el amigo de Dios. Tenía una relación profunda con Dios.

Creía en Dios y confiaba en él. Había visto a Dios liberarlo antes y experimentó cómo Dios le había concedido el hijo de Sara que años antes le había prometido. Así que cuando Dios le dijo a Abraham que ofreciera a Isaac como holocausto, no sabemos cuál pudo ser su reacción inicial, aparte de que estaba dispuesto a obedecer la petición de Dios. Pero tal vez valga la pena considerar también que Dios no le dijo a Abraham que Isaac no iba a tener un hijo y Dios no le dijo que lo que le había prometido a Abraham anteriormente ahora no iba a suceder según el relato que se nos dio del Génesis.

Solo le dijo a Abraham que ofreciera a Isaac y dónde debía hacerlo. Abraham continuó creyendo lo que Dios le había dicho antes y evidentemente confió en que Dios resolvería esto como lo hizo con Abraham. Dios nos ha hecho profundas promesas.

Hay muchas a lo largo de toda la Biblia. Tenemos que confiar en que Dios hará las cosas según su voluntad. Dios nos ha llamado y nos está preparando para un papel en su reino. Ha hecho un pacto con nosotros como lo hizo con Abraham. Nos ha dado su espíritu y ha trabajado con nosotros para edificar nuestra fe en él.

Una cosa es cierta para todos nosotros de ahora en adelante: no importa dónde estemos en este llamado que Dios nos ha dado, de aquí en más, todos dependemos de Dios para que nos provea todo lo que necesitamos para cumplir con el llamamiento que nos ha dado y para estar en el reino de Dios.

Una sección muy familiar del primer capítulo de Segunda de Pedro detalla algo de lo que Dios ha provisto para nosotros.

2 Pedro 1, y comenzando en el verso dos, «Gracia a ustedes y paz les sea multiplicada en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad por medio del conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia. Mediante ellas nos han sido dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas ustedes sean hechos participantes de la naturaleza divina después de haber huido de la corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones.»

Dios ha prometido que proveerá todo lo que necesitamos. Los versículos cinco al nueve muestran que debido a todo lo que Dios nos ha dado, debemos cooperar con Él y poner toda nuestra diligencia para hacer lo que nos ha pedido que hagamos.

Los versículos 10 y 11 son muy alentadores:

«Por eso, hermanos, procuren aun con mayor empeño hacer firme su llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezarán jamás. 11 Pues de esta manera les será otorgada amplia entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.»

Dios nos ha dado todo lo que necesitamos desarrollar para que él pueda proveernos una entrada en su reino.

Él ha provisto lo que necesitamos para cumplir nuestro llamado.

Él tiene la intención de seguir proporcionando oportunidades, así como una rica existencia para sus hijos por toda la eternidad.

Una de las bendiciones que experimentamos cada año y que nos da una vislumbre del Reino de Dios, son los Días Santos de otoño y la Fiesta de los Tabernáculos y el Ultimo gran día, que de hecho estamos a dos meses del día 17 de Octubre, que es el primer día santo de la Fiesta de los Tabernáculos.

Cada año, la fiesta es una magnífica representación del ambiente que Dios puede crear derramando su Espíritu. Todos estamos familiarizados con el contraste de lo que sucede después de la bendición de Dios una vez concluida la fiesta.

Durante la Fiesta de los Tabernáculos, Dios provee una rica experiencia para nosotros mientras somos alimentados espiritualmente por ocho días. Disfrutamos de ricas experiencias de compañerismo y aprendizaje. En una atmósfera inspiradora, Dios provee un tiempo abundante que nos permite anticipar un futuro mucho más grandioso.

Después de la prueba de Abraham en Génesis 22, él se enfocó en Dios como el que proveerá. La providencia de Dios es una de las verdades básicas de la Biblia. Es algo que le enseñó a Abraham y algo que nos sigue enseñando a nosotros.