David Hulme CGN, abril de 2025 Dios es santo, apartado del mundo. Jesús dijo que Él no era del mundo, y que sus seguidores no son del mundo. Estamos separados del mundo en el que vivimos, pero también estamos en el mundo. Además, somos enviados a él. Esto es importante para la comprensión de nuestra identidad: quiénes somos en el mundo y cómo debemos vernos y comportarnos en el mundo. Cuando entendemos nuestra identidad, la forma de entender el trabajo que debemos hacer en el mundo será la correcta. ¿Cuál es la responsabilidad de los llamados con respecto al evangelio—las buenas noticias del reino de Dios? EL ESTADO DE TODA LA HUMANIDAD Primero, veremos el proceso mediante el cual los miembros de la Iglesia llegaron a estar separados del mundo en tiempos del Nuevo Testamento. Pablo expone este proceso, describiendo la condición espiritual de su audiencia antes de que Dios interviniera en sus vidas: «Estaban muertos por sus delitos y pecados, en los cuales vivie...
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