APRECIANDO EL SABBATH—Y LA SEMANA

 

Graham Houghton

CGN, Abril 2025

 

¿Por qué guardamos el Sabbath? La respuesta es porque entendemos que fue creado y apartado como tiempo santo por Dios para nosotros. No debemos perder de vista ese hecho ni dejar de apreciarlo, porque nos mantiene en una relación con Dios y en el conocimiento de su plan. Es de mucha utilidad repasar algunos conceptos básicos sobre el Sabbath para apreciar su carácter especial—y contrastarlo con el pensamiento del mundo.

 

EN EL PRINCIPIO

En Génesis 1, Adán y Eva fueron creados en el sexto día de la semana, luego se declara: «Así fueron terminados los cielos y la tierra. . . Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación» (Génesis 2:1–3, Versión Inglesa Estándar en todo el documento).

Notamos que Dios terminó su obra con el séptimo día y lo creó al reposar—la palabra hebrea está relacionada con Sabbath, aunque no se le llama así, sino hasta Éxodo 16. El Sabbath fue bendecido por el Dios Creador y fue santificado, apartado para un propósito especial, que se mencionará más adelante. Por lo tanto, el Sabbath no es un «día libre», no es parte de un fin de semana sin hacer nada, ni «tiempo para mí» en lenguaje moderno. Tiene un propósito en el plan de Dios para la humanidad.

 

«Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.» (Génesis 2:3, Versión Inglesa Estándar)

 

También observamos que hay siete días formando una semana, aunque la palabra semana no se utilizó en la Biblia sino hasta las festividades nupciales de Jacob (Génesis 29), y luego, al contar las semanas hasta la Fiesta de las Semanas (Éxodo 34). La palabra hebrea para semana está relacionada con «siete». El Nuevo Testamento usa el término hebreo y registra que el primer día de la semana sigue al Sabbath (Mateo 28:1; Marcos 16:1–2). ¡El hecho de que la semana tenga siete días no es tan obvio como podríamos pensar!

Un mes después de salir de Egipto, Dios proveyó maná para Israel de una forma que revelaba muy claramente su Sabbath cada semana durante 40 años, incluso antes de que el Pacto del Sinaí dijera que era una ley (Éxodo 16:4). Un poco más tarde en el Sinaí, Dios dijo: «Acuérdate del día de Sabbath para santificarlo» (Éxodo 20:8). Un año después de que Israel saliera de Egipto, el tabernáculo fue erigido, y los sacerdotes levitas fueron consagrados para servir a Dios y enseñar a la congregación: «Seis días se trabajará, pero el séptimo día será Sabbath de reposo, santa convocación. Ningún trabajo se hará. Es el Sabbath consagrado para el Señor en todas sus moradas» (Levítico 23:3, énfasis añadido).

Aquí, Dios reveló que el Sabbath es el momento para que su pueblo se congregue para adorar, recibir instrucción sobre su camino de vida y para tener comunión ante Él como congregación. Esto siempre ha sido así, desde el Señor Dios hablando con Adán y Eva en el Jardín del Edén, y a través del tiempo de los patriarcas, ya que Dios le dijo a Isaac que «Abraham obedeció mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes» (Génesis 26:5). La revelación de Dios sobre su camino de vida en tiempos pasados habría incluido la importancia del Sabbath.

 

LA IDENTIDAD DE DIOS Y NUESTRA IDENTIDAD

Luego Dios hizo un pacto separado con Israel para designar el Sabbath como una señal entre Él mismo y su pueblo, como símbolo de su relación con nosotros: «Y habló el Señor a Moisés, diciendo: ‘Tú hablarás a los hijos de Israel, y les dirás: «En verdad ustedes guardarán mis días de reposo, porque es señal [una marca distintiva] entre mí y ustedes por sus generaciones, para que sepan que yo soy el Señor que los santifica. . . es santo para ustedes. . . el séptimo día es Sabbath de reposo, consagrado al Señor. . . pacto perpetuo»’» (Éxodo 31:12–16). 

A medida que guardamos el Sabbath, mantenemos al Dios Creador en el centro de nuestras mentes y nuestras vidas. Este también nos identifica ante nuestro Padre como su pueblo especial. Jesucristo es el Señor Dios de Israel, Señor del Israel del Nuevo Pacto (la Iglesia) y Señor del Sabbath: «El Sabbath fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del Sabbath. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del Sabbath » (Marcos 2:27–28). Él define cómo se utiliza este día y nosotros lo aceptamos así mediante nuestra obediencia. 

 

«En verdad ustedes guardarán mis días de reposo, porque es señal entre mí y ustedes por sus generaciones, para que sepan que yo soy el Señor que los santifica. . . es santo para ustedes. . . el séptimo día es Sabbath de reposo, consagrado al Señor. . . pacto perpetuo.» (Éxodo 31:12–16, Versión Inglesa Estándar)

 

Ocasionalmente necesitamos recordarnos que el mundo tiene otras ideas.

 

IDEAS CREADAS POR EL SER HUMANO

El calendario romano que usamos hoy necesitaba ser sincronizado con el equinoccio de primavera, y fue reformado en 1582 por edicto del Papa Gregorio XIII. Esa reforma necesaria fue adoptada gradualmente por las naciones prolongándose hasta 1923. Pero lo único que cambió fue la fecha—¡no la semana de siete días!

Desde el año 1800, ha habido intentos seculares para reformar totalmente el calendario—el año, los meses y la semana. ¿Y por qué cambiar la semana? No hay ninguna razón científica o astronómica para ello. ¡La semana de siete días viene de la Biblia! Distintas civilizaciones han usado semanas y meses con diferente números de días, pero Dios estableció el ciclo de siete días cuando descansó de su obra creadora.

Hace alrededor de un siglo, se le pidió a la Liga de las Naciones que solicitara ideas para repensar el calendario. Muchas sugerencias usaban 52 semanas de siete días (364 días en total), pero luego añadían un día en blanco sin nombre al final del año, para alcanzar los 365 días necesarios, antes de comenzar de nuevo. Un año bisiesto de 366 días necesitaría un segundo día en blanco; estos días sin nombre serían feriados nacionales. Romperían el ciclo de semanas en efecto desde la creación de la humanidad. El proyecto fue abandonado debido a la oposición organizada de la comunidad judía mundial; pero resurgió después de la Segunda Guerra Mundial, y luego se desvaneció. Las principales iglesias cristianas todavía observan atentamente cualquier desarrollo en la reforma del calendario en la sociedad, y el Papa actualmente está discutiendo cómo armonizar las fechas de la Pascua según los diferentes ritos del cristianismo en los calendarios gregoriano y juliano.

 

EL SABBATH ES PARA NOSOTROS

En contraste, Dios, el Creador de la humanidad, estableció el Sabbath al final de la semana de siete días a través de su ejemplo personal, reposando de su creación en ese día. A través de su ministerio, convoca a su pueblo para que reciba su enseñanza y tenga una convivencia con Él y entre sí.

Jesucristo, Señor del Sabbath, dio al pueblo judío la responsabilidad de preservar el conocimiento sobre este día (Romanos 3:1–4), lo cual han hecho fielmente a través de mucha persecución. El Sabbath como el séptimo día de la semana es la bendición de Dios para su Iglesia hoy. 

 

 

Las citas bíblicas son de la Santa Biblia, versión Estándar Inglesa, a menos que se indique lo contrario. ©2001 por Crossway, un ministerio editorial de Good News Publishers. Utilizado con permiso. Todos los derechos reservados.

 

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