Wolfgang Ulmer
CGN, Abril 2025
En la Primera
Parte, aprendimos sobre el ascenso al poder de Herodes el Grande y cómo sus
acciones se relacionan con la historia bíblica (Boletín de la Iglesia de
Dios, CGN, febrero de 2025). En la Parte dos, exploraremos más de la
dinastía que él comenzó y su relación con la narrativa bíblica.
HERODES ARQUELAO GOBIERNA
El segundo
Herodes del que hablaremos se encuentra en el evangelio de Mateo, el único
lugar en el que se menciona a este Herodes en la Biblia. Aquí se le llama
Arquelao; los documentos históricos muestran que su nombre completo era Herodes
Arquelao. Era hijo de Herodes el Grande y de Malthace (Malthus), una mujer de
Samaria.
«Cuando murió
Herodes, un ángel del Señor se apareció de repente en sueños a José en Egipto y
le dijo: 'Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel,
porque los que buscaban la vida del niño han muerto'. Entonces José se levantó,
tomó al niño y a su madre y se fue a la tierra de Israel. Pero cuando se enteró
de que Arquelao gobernaba Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir
allí. Advertido en sueños, se marchó a la región de Galilea. Allí se estableció
en una ciudad llamada Nazaret» (Mateo 2:19-23, Nueva Versión Estándar
Revisada).
Como se señaló en
la Primera Parte, Augusto César permitió que Herodes Arquelao recibiera
aproximadamente la mitad del territorio de su padre, concretamente Jerusalén y
los territorios circundantes de Judea y Samaria, pero nunca llegó a obtener el
título de «rey». Tras algunos años de observar su brutalidad, los romanos lo
sustituyeron por un procurador romano.
HERODES ANTIPAS
El tercer Herodes
del que hablaremos es Herodes Antipas. La Biblia tiene más que decir sobre él
que sobre Arquelao. También era hijo de Herodes el Grande y hermano de
Arquelao. Antipas iba a heredar todo el reino de su padre, pero Herodes revisó
su testamento poco antes de su muerte. En su lugar, Antipas fue nombrado
tetrarca, gobernador de uno de los cuatro territorios. Recibió una cuarta parte
del reino de su padre y gobernó sobre Galilea y Perea, situadas al este del río
Jordán y el Mar Muerto, y Arquelao fue nombrado rey brevemente. Los partidarios
de ambos hombres impugnaron el testamento revisado ante César, que mantuvo la
revisión, pero rebajó el rango de Arquelao a etnarca (gobernador de un pueblo)
en lugar de rey hasta que demostrara su capacidad para gobernar bien (lo que
nunca ocurrió).
El tetrarca
Herodes Antipas es el Herodes que mandó detener y matar a Juan el Bautista
(Marcos 6, Mateo 14, Lucas 3). «Porque el mismo Herodes había enviado hombres
que prendieron a Juan, lo ataron y lo encarcelaron por causa de Herodías, mujer
de su hermano Filipo, porque Herodes se había casado con ella. Porque Juan le
había dicho a Herodes: 'No te es lícito tener la mujer de tu hermano'. Y
Herodías le guardaba rencor y quería matarlo. Pero no pudo, porque Herodes
temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando
le oyó, se quedó realmente perplejo; y, sin embargo, le gustaba escucharle»
(Marcos 6: 17-20, Nueva Versión Estándar Revisada).
Aquí también
aprendemos sobre Herodes Filipo I. Era medio hermano de Antipas y estaba casado
con Herodías, nieta de Herodes el Grande y sobrina tanto de Filipo como de
Antipas. Herodías y Filipo se divorciaron y ella se casó con Herodes Antipas
(ambos eran sus tíos). Juan el Bautista criticó este acto, y las críticas no
fueron especialmente bien recibidas por Herodías. Su oportunidad de vengarse
llegó cuando Herodes Antipas celebraba su cumpleaños.
«Llegó un día
oportuno cuando Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, dio una cena para sus nobles,
altos oficiales y los jefes principales de Galilea. Entonces la hija de Herodías
entró y danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el
rey le dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. Y también le
juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. Ella salió y
dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. Inmediatamente
ella fue con prontitud al rey y le pidió, diciendo: Quiero que ahora mismo me
des en un plato la cabeza de Juan el Bautista. El rey se entristeció mucho,
pero, a causa del juramento y de los que estaban a la mesa, no quiso
rechazarla. Inmediatamente el rey envió a uno de la guardia y mandó que fuera
traída la cabeza de Juan. Este fue, lo decapitó en la cárcel y llevó su cabeza
en un plato; la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.»
(Marcos 6: 21-28).
Ese plan era su
manera muy «herodiana» de vengarse de Juan.
«La supresión de la Iglesia, en lugar de ser un desastre, hizo que se
multiplicara la difusión y proclamación del Evangelio».
Hay algo más en
la Biblia sobre Antipas. También es el Herodes al que Jesús se refirió como un
«zorro» en Lucas 13, lo cual no pretendía ser un cumplido. Esas palabras eran
un reconocimiento de lo retorcido que era Antipas. Para contextualizar, Jesús
estaba en Perea, en el territorio de Antipas, y se dirigía hacia Judea
—Jerusalén en particular— cuando se le acercaron unos fariseos.
«En aquel mismo
momento llegaron unos fariseos y le dijeron: ‘Vete de aquí, porque Herodes te
quiere matar.’ Él les respondió: ‘Id y decidle a ese zorro de mi parte: «Oye,
hoy y mañana expulso demonios y hago curaciones, y al tercer día termino mi
obra. Pero hoy, mañana y pasado mañana debo continuar mi camino, porque es
imposible que maten a un profeta lejos de Jerusalén’» (Lucas 13:31-33, Nueva
Versión Estándar Revisada).
Lo que Jesús en
realidad les estaba diciendo a los fariseos era: «Gracias por su consejo, pero
no me preocupa ni Herodes Antipas ni su advertencia. Estoy en mi propio horario
aquí». Jesús sí conoció a Herodes Antipas en persona poco después. Jesús ignoró
a Antipas durante toda la escena, la cual se nos registra en Lucas 23.
Jesús había sido
llevado ante Pilato, el procurador romano en Jerusalén, Judea y Samaria, por
los miembros del Consejo judío, el Sanedrín. «Al oír esto, Pilato preguntó si
aquel hombre era galileo. Y cuando supo que estaba bajo la jurisdicción de
Herodes, lo envió a Herodes, que en aquel tiempo se encontraba en Jerusalén.
Cuando Herodes vio a Jesús, se alegró mucho, pues hacía mucho tiempo que
deseaba verle, porque había oído hablar de él y esperaba verle realizar alguna
señal. Le interrogó largamente, pero Jesús no le respondió. Los príncipes de
los sacerdotes y los escribas lo acusaban con vehemencia. Incluso Herodes y sus
soldados lo trataron con desprecio y se burlaron de él; luego le puso un manto
elegante y lo envió de vuelta a Pilato. Aquel mismo día, Herodes y Pilato se
hicieron amigos; antes habían sido enemigos» (Lucas 23:6-12 NVER).
FILIPO I Y FILIPO II
El cuarto y el
quinto Herodes también eran hijos de Herodes el Grande. Ya hemos aprendido un
poco sobre Herodes Filipo I, el hermanastro de Arquelao y Antipas. Es el que
estuvo casado con Herodías antes de que ésta lo cambiara por su siguiente
marido, Antipas. Esto también le convierte en el padre de Salomé (llamada así
por la hermana de Herodes el Grande), la mujer que, en nombre de su madre,
pidió la cabeza de Juan el Bautista.
Hay otro hijo,
también llamado Filipo. Se le conoce como Filipo el Tetrarca o Herodes Filipo
II, nacido de la tercera esposa de Herodes el Grande (Mariamne II). Al igual
que el otro Filipo, no desempeña un papel activo. Sólo se le menciona una vez
en las Escrituras: «En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo
Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes gobernador de Galilea, y su
hermano Felipe gobernador [tetrarca] de la región de Iturea y Traconítide, y
Lisanias gobernador de Abilene, durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás,
vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto» (Lucas 3: 1-2
NVER).
HERODES AGRIPA I
El sexto Herodes
que conoceremos es Herodes Agripa I. Era nieto de Herodes el Grande; su padre
había sido uno de los dos hijos que Herodes el Grande había tenido con Mariamne
II, la segunda de sus dos esposas con ese nombre. Así que Mariamne II habría
sido la abuela de Agripa, y Herodes el Grande su abuelo. Desde el punto de
vista de Herodes Agripa, tanto su padre como su abuela habían sido asesinados
por su abuelo.
Además de eso,
Herodes Agripa I tenía una hermana: Herodías. Su carácter brilla un poco más.
Cuando Agripa fue nombrado rey sobre los territorios antes gobernados por
Herodes Filipo II (el Tetrarca), Herodías se puso muy celosa. Recordemos que
ella era la esposa de Antipas, otro gobernante de la zona, y consideraba que
sería mucho mejor si se les hubieran dado a ellos esos territorios. Así que
convenció a su nuevo esposo, Antipas, de reclamar esos territorios para ellos.
Esto salió espectacularmente mal: Ocurrió exactamente lo contrario.
«Por aquel tiempo el rey Herodes prendió violentamente a algunos que
pertenecían a la iglesia. Mandó matar a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y
viendo que esto agradaba a los judíos, procedió a prender también a Pedro».
Hechos 12: 1-3, NVER.
Agripa terminó
quedándose con todos los territorios de Herodes, mientras que Antipas y su
esposa Herodías fueron enviados al exilio, y vivieron cerca de Lyon, en (la
actual) Francia. Agripa gobernó un reino mayor que el de su padre, Herodes el
Grande. También fue muy «herodiano» en muchos aspectos, algunos de los cuales
podemos leer en Hechos 12:1-3: «Por aquel tiempo el rey Herodes prendió violentamente
a algunos que pertenecían a la iglesia. Mandó matar a espada a Jacobo, hermano
de Juan. Y viendo que esto agradaba a los judíos, procedió a prender también a
Pedro» (NVER).
Sabemos que Dios
ayudó a Pedro a escapar milagrosamente de la cárcel, lo que no fue del agrado
de Agripa. «Al llegar la mañana, hubo no poca conmoción entre los soldados por
lo que había sido de Pedro. Herodes, después de buscarlo y no encontrarlo, interrogó
a los guardias y ordenó que los mataran. Luego bajó de Judea a Cesarea y se
quedó allí» (versículos 18-19, NVER).
LA PALABRA DE DIOS MULTIPLICADA
Aquí es donde su
vida llega a su fin, porque tenía, en última instancia, una falta de humildad.
Leemos en los versículos 20-24 (RVA-2015): «Herodes estaba furioso con los de
Tiro y de Sidón. Pero ellos se presentaron a él de común acuerdo; y habiendo
persuadido a Blasto, el camarero mayor del rey, pedían la paz, porque su región
era abastecida por la del rey. En un día señalado, Herodes, vestido de sus
vestiduras reales, se sentó en el tribunal y les arengaba. Y el pueblo aclamaba
diciendo: “¡Voz de un dios y no de un hombre!”. De repente le hirió un ángel
del Señor, por cuanto no dio la gloria a Dios. Y murió comido de gusanos. Pero
la palabra de Dios crecía y se multiplicaba.».
La supresión de
la Iglesia, en lugar de ser un desastre, llevó a la multiplicación de la
difusión y proclamación del Evangelio.
HERODES AGRIPA II
Esto nos lleva al
séptimo y último Herodes: Herodes Agripa II, hijo de Herodes Agripa I y
bisnieto de Herodes el Grande. Es el Herodes con el que se relacionó el apóstol
Pablo durante su juicio en Cesarea, lo cual quedó registrado para nosotros en
Hechos 25 y 26.
Desde una
perspectiva histórica, fue durante su época cuando se destruyó el templo, que
Herodes el Grande había reformado tan suntuosamente. Agripa había intentado sin
éxito que los judíos no se sublevaran contra los romanos. Cuando quedó claro
que no le harían caso, se puso del lado de los romanos (por supuesto), que
pasaron a Jerusalén a espada y destruyeron el templo en el año 70 d.C.
DINÁMICA DE LA DINASTÍA
Ya hemos conocido
a todos los miembros de la dinastía herodiana que se mencionan en la Biblia.
Hemos conocido a Herodes el Grande, que intentó matar a Jesús cuando nació,
matando a todos los niños pequeños de Belén para asegurar su propio poder como
rey de los judíos. Fue la figura paterna de todos los demás, el comienzo de la
dinastía herodiana.
Hemos conocido a
cuatro de sus hijos, cuatro a los que no asesinó. Hemos conocido a Herodes
Arquelao, que impidió que José, María y el pequeño Jesús regresaran a su ciudad
natal, Belén. Hemos conocido a Herodes Antipas, el segundo marido de Herodías,
que mató a Juan el Bautista, que fue llamado «ese zorro» por Jesús, y quien se
encontró brevemente con Jesucristo durante su juicio en Jerusalén y para
burlarse de él le regaló una elegante túnica, y que se volvió amigo de Poncio
Pilato en este proceso.
Conocimos a
Herodes Filipo I, primer marido de Herodías y padre de Salomé, la cual pidió la
cabeza de Juan el Bautista en nombre de su madre. Conocimos a Herodes Filipo
II, el tetrarca, que sólo se menciona una vez como nota al margen. También
conocimos al nieto de Herodes el Grande, Herodes Agripa I, que persiguió a la
Iglesia, mató a Jacobo e hizo encarcelar a Pedro. Y conocimos a su bisnieto,
Herodes Agripa II, que interactuó con Pablo durante su juicio en Cesarea, pero consideró
que este era inocente.
Es interesante
observar que la dinastía herodiana existió durante todo el periodo de tiempo
que abarca el Nuevo Testamento. Los herodianos estuvieron a cargo de Judea
durante gran parte de esta época crucial en el plan de Dios—desde antes del
nacimiento de Juan el Bautista y Jesucristo, a lo largo de sus vidas y también
de sus muertes, durante la fundación y las primeras etapas de la Iglesia de
Dios. Todos ellos eran reyes clientes de Roma (excepto Arquelao, que siguió
siendo un etnarca): su poder dependía totalmente de Roma. Eran conocidos sobre
todo por su oportunismo político y su falta de carácter, que es también la
razón por la que Jesús advirtió sobre la levadura de Herodes: «Y él les mandó,
diciendo: —Miren; guárdense de la levadura de los fariseos y de la
levadura de Herodes.» (Marcos 8:15).
LA LECCIÓN PARA NOSOTROS
Resulta útil
poder distinguir a los distintos Herodes y comprender un poco mejor la dinastía
herodiana. Pero aún más importante es que las historias de todos esos Herodes
también contienen un poderoso recordatorio: ninguna confabulación política,
ningún poder terrenal, ninguna ingeniería humana impedirá que se desarrolle el
plan de Dios, y esa es una gran esperanza para nosotros hoy.
Las citas de las Escrituras son de la versión Reina Valera Actualizada -
2015, a menos que se indique lo contrario.
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