Restauración universal. FDT 2022. David Hulme

 

Restauración universal. FDT 2022. David Hulme

 

(Ezequiel 36: 33-36) Así ha dicho el SEÑOR Dios: “El día en que yo los purifique de todas sus iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades y que sean reconstruidas las ruinas. 34 La tierra desolada será cultivada, en contraste con haber estado desolada ante los ojos de todos los que pasaban. 35 Y dirán: ‘Esta tierra que estaba desolada ha venido a ser como el jardín de Edén, y estas ciudades que estaban destruidas, desoladas y arruinadas ahora están fortificadas y habitadas’. 36 Entonces las naciones que fueron dejadas en sus alrededores sabrán que yo, el SEÑOR, he reconstruido las ciudades arruinadas y he plantado la tierra desolada. Yo, el SEÑOR, he hablado y lo haré”.  

 

Hola. Sean bienvenidos a la Fiesta de los Tabernáculos, (2022) cada año en esta temporada, nos enfocamos en cómo el mundo será bajo el gobierno de 1000 años de Jesucristo. Cubrimos muchos aspectos de ese tiempo; tomamos nota del hecho de que será un período descrito como la restauración de todas las cosas.

 

Esto está basado en una declaración específica en el libro de los Hechos, justo después de que Cristo había regresado al Padre, cuando Pedro expresó la promesa de Su regreso a esta tierra una vez más, veamos Hechos 3:19-21.

 

Hechos 3:19-21 »Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que sean borrados sus pecados; de modo que de la presencia del Señor vengan tiempos de refrigerio 20 y que él envíe al Cristo, a Jesús, quien les fue previamente designado. 21 A él, además, el cielo le debía recibir hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las cuales habló Dios por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.

 

Esta restauración universal significa que todos los aspectos de este mundo tal y como lo han conocido todos los humanos, a excepción de en los primeros días de nuestros primeros padres, serán reconstituidos, reestablecidos. Estamos tan acostumbrados a vivir en este sistema actual que a veces nos resulta difícil asimilar un mundo construido enteramente sobre principios diferentes. Sin embargo, eso es lo que necesitamos para comprender con claridad nuestra vocación. Estos ocho días nos permiten centrarnos durante un tiempo en esa realidad.

 

A veces describimos cómo será el Milenio remontándonos a la situación descrita en los tres primeros capítulos del Génesis, incluida la creación y el idílico jardín en la tierra llamada Edén, donde Dios colocó a Adán y Eva. Fue una época de gran cuidado y excelencia, de inocencia y pureza en presencia de Dios, antes de la intervención de Satanás y la expulsión de Adán y Eva del Jardín.

 

Ciertamente, el retorno a un mundo así está implícito en la idea de restaurar todas las cosas, devolviendo todo a su propósito, estado y condición originales. Esto es especialmente cierto cuando consideramos, como dice Pedro, lo que los profetas de Dios han dicho sobre ese tiempo. Hoy me gustaría considerar los principios asociados con la creación del Génesis y la experiencia del jardín, para que nos hagamos una idea de lo que podemos anticipar sobre cómo será la vida en un mundo renovado.

 

¿Cómo nos ayudan la obra de la creación y la experiencia original del Jardín del Edén a comprender lo que podríamos considerar la exploración de lo que daremos en llamar los primeros principios, o sea, aquellas condiciones previas al cierre del acceso al árbol de la vida? Estos principios fundamentales y las condiciones que producen se pueden descubrir en los primeros capítulos del Génesis y se hace referencia a ellos en otras partes de la Biblia.

 

Algunos son funciones del carácter de Dios. Otros se relacionan con lo que los seres humanos debían hacer originalmente. Veremos que existe una conexión entre estos principios y lo que los profetas previeron del mundo renovado. Todo esto está relacionado con la razón por la que celebramos esta fiesta y con el destino de la humanidad. Empecemos por lo que aprendemos sobre Dios al principio.

 

Sabemos que todo el universo, la creación visible e invisible, es obra de Dios. Es suya y él la cuida. La profundidad de su amorosa preocupación por todo lo que hace es evidente en la descripción de su Espíritu en acción muy al principio del Génesis.

 

Génesis 1: 1-2 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vacía. Había tinieblas sobre la faz del océano, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

 

Se movía sobre las aguas como un pájaro que revolotea protectoramente sobre su nido. La palabra hebrea para revolotear también se utiliza en una imagen similar para describir el cuidado de Dios por Israel en el desierto.

 

Deuteronomio 32: 11-12 como un águila que agita su nidada, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, y los lleva sobre sus plumas. (Así) 12 El SEÑOR solo lo guió...

 

...como Jacob o Israel. Esto es lo que se conoce como la providencia de Dios, definida como, cito, «el poder gobernante de Dios que supervisa su creación y lleva a cabo sus planes para ella». No es sorprendente que a lo largo de la Biblia se encuentren pruebas de su providencia. Voy a tomarme un momento para leer la mayor parte del Salmo 104; puede parecer largo, pero demuestra el maravilloso cuidado de Dios.

 

Salmo 104:

¡Bendice, alma mía, al SEÑOR!

SEÑOR, Dios mío, qué ¡grande eres! Te has vestido de gloria y de esplendor.

Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una tienda,

que construye sus altas moradas sobre las aguas, que hace de las nubes su carroza, que anda sobre las alas del viento,

que hace a los vientos sus mensajeros y a las llamas de fuego sus servidores.

Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.

Con el océano, como con vestido, la cubriste; sobre las montañas estaban las aguas.

A tu reprensión huyeron; se apresuraron al sonido de tu trueno.

Subieron las montañas; descendieron los valles al lugar que tú estableciste para ellos.

Les pusiste un límite, el cual no traspasarán ni volverán a cubrir la tierra.

10 Tú eres el que vierte los manantiales en los arroyos; corren entre las colinas.

11 Dan de beber a todos los animales del campo; los asnos monteses mitigan su sed.

12 Junto a ellos habitan las aves del cielo y trinan entre las ramas.

13 Tú das de beber a las montañas desde tus altas moradas; del fruto de tus obras se sacia la tierra.

14 Haces producir el pasto para los animales y la vegetación para el servicio del hombre a fin de sacar de la tierra el alimento:

15 el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace lucir su rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre.

16 Se llenan de savia los árboles del SEÑOR; los cedros del Líbano que él plantó.

17 Allí anidan las aves; en sus copas hace su nido la cigüeña.

18 Los montes altos son para las cabras monteses; las peñas, para las madrigueras de los conejos.

19 Tú eres el que hizo la luna para las estaciones; el sol conoce su ocaso.

20 Pones las tinieblas, y es de noche; en ella corretean todos los animales silvestres.

21 Los leones rugen por la presa y reclaman a Dios su comida.

22 Sale el sol; se recogen y se echan en sus cuevas.

23 Sale el hombre a su labor y a su labranza hasta el anochecer.

24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh SEÑOR! A todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas.

25 Este es el mar grande y ancho, en el cual hay peces sin número, animales grandes y pequeños.

26 Sobre él van los navíos; allí está el Leviatán que hiciste para que jugase en él.

27 Todos ellos esperan en ti para que les des su comida a su tiempo.

28 Tú les das, y ellos recogen; abres tu mano, y se sacian del bien.

29 Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el aliento, y dejan de ser. Así vuelven a ser polvo.

30 Envías tu hálito, y son creados; y renuevas la superficie de la tierra.

 

Como leímos al principio, el regreso de Cristo es también una expresión de la providencia de Dios, porque conduce a la restauración de todas las cosas y a lo que sucederá en el futuro con la tierra y con toda la creación.

 

Romanos 8:21-24 de que aun la creación misma será librada de la esclavitud de la corrupción para entrar a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una sufre dolores de parto hasta ahora. 23 Y no solo la creación sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos aguardando la filiación, como hijos, la redención de nuestro cuerpo24 Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve?

 

Esta es una imagen de la continua preocupación y gracia de Dios exhibida por su plan para el rescate de toda la humanidad de las garras de Satanás y de su propia naturaleza humana autodestructiva. Típico de lo que se convertirá en liberación y salvación para todos es lo que él hará con el destruido Israel, habrá restauración de un sistema físico quebrantado.

 

Isaías 51:3 Ciertamente el SEÑOR consolará a Sion; él consolará todas sus ruinas. Convertirá su desierto en Edén y su región árida en huerto del SEÑOR. Alegría y gozo habrá en ella, acciones de gracias y sonido de cánticos.

 

También habrá restauración de los espíritus quebrantados.

 

Isaías, 30:18-21 Por tanto, el SEÑOR espera para tener piedad de ustedes; por eso, se levanta para tener misericordia de ustedes. Porque el SEÑOR es un Dios de justicia, ¡bienaventurados son todos los que esperan en él! 19 Ciertamente, oh pueblo de Sion que habitas en Jerusalén, nunca más volverás a llorar. De veras se apiadará de ti al oír la voz de tu clamor; al oírla, te responderá. 20 Aunque el Señor les dé pan de congoja y agua de angustia, tu Maestro nunca más se ocultará, sino que tus ojos verán a tu Maestro. 21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas estas palabras: “¡Este es el camino; anden por él, ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda!”.

 

Aquí hay un aspecto muy alentador para nosotros ahora, porque formaremos parte del proceso de conducir a los sobrevivientes del fin de los tiempos a una relación correcta con Dios a través de nuestro papel como maestros.

 

Así pues, la providencia de Dios, su poder dirigido al cuidado y protección de su creación, se pone de relieve desde el principio. Él tiene un plan que incluye a toda la creación y especialmente a la humanidad. Somos parte de la realización de ese plan. Vamos, pues, a Efesios, capítulo 1, del 8b al 14, vuelvo a leer de la Nueva Versión Estándar Revisada.

 

Efesios 1:8 …en toda sabiduría y entendimiento. Él nos ha dado a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Cristo, 10 a manera de plan para el cumplimiento de los tiempos: que en Cristo sean reunidas bajo una cabeza todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra. 11 En él también recibimos herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que realiza todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, 12 para que nosotros, que primero hemos esperado en Cristo, seamos para la alabanza de su gloria. 13 En él también ustedes, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de su salvación, y habiendo creído en él, fueron sellados con el Espíritu Santo que había sido prometido, 14 LO CUAL es la garantía de nuestra herencia para la redención de lo adquirido, para la alabanza de su gloria.

 

Nuestro segundo principio se refiere al estado o condición de la tierra y de la creación. Un segundo principio de este primer capítulo del Génesis es que todo lo que Dios produce es bueno, incluso muy bueno, las obras de Dios están marcadas por la excelencia, y la búsqueda de la excelencia es un sello distintivo de su camino. En repetidos momentos del proceso creativo, se nos dice que Dios miró lo que había hecho y que era muy bueno. Véanlo en el capítulo uno, versículos 10, 12, 18, 21 y 25.

 

Pero cuando llegamos al versículo 31, donde Dios examina todo el proyecto de la creación, leemos que en su totalidad era muy buena. Versículo 31.

 

Génesis 1: 31 Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno (En hebreo Mead tov). Y fue la tarde y fue la mañana del sexto día.

 

El término hebreo Mead Tov es un superlativo y significa extremadamente bueno o excelente. En esta magnífica creación estaban incluidos los primeros seres humanos. Dios los colocó en un escenario diseñado por él. No tenemos motivos para suponer que no fueran también algo superlativo.

 

Génesis 2: 8-9 Y plantó el SEÑOR Dios un jardín en Edén, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. El SEÑOR Dios hizo brotar de la tierra toda clase de árboles atractivos a la vista y buenos para comer; también en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

 

Según el Nuevo Diccionario Internacional del Antiguo Testamento, teología y exégesis, cita: “excesivamente buena” «Probablemente se trata de una referencia a la armonía y perfección del orden creado y a su completa correspondencia con el propósito divino». Todo lo que Dios había hecho era perfecto y adecuado para su propósito. Adán y su esposa estaban destinados a vivir felices en este lugar fértil, bien regado y abundante. Habría sido el mejor lugar para vivir y trabajar. Debían buscar una relación correcta entre ellos, con el medio ambiente y con su Creador.

 

Es decir, debían dedicarse a la búsqueda de la excelencia, desarrollar el carácter de Dios, caminar en su imagen física y espiritual. La búsqueda de la excelencia es simplemente otra forma de decir que debemos trabajar activamente para alcanzar el magnífico nivel de excelencia de nuestro Creador en su obra. El producto de su obra fue excelente, y él quiere que emulemos sus caminos. Jesús instruyó a sus discípulos para que fueran o llegaran a ser perfectos, como su Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5 y versículo 48. Esto no era y no es una meta imposible.

 

El comentario bíblico de Jamieson-Fausset-Brown, señala que aquí, en Mateo cinco, Jesús se dirigió: «a la clase de excelencia que había de distinguir a sus discípulos y caracterizar su reino». Durante estas fiestas, podemos estar agradecidos de que la excelencia sea nuestro objetivo ordenado y alcanzable. Es un rasgo que separa a los llamados por Dios con respecto a las demás personas. Debe ser la excelencia del Padre mismo, que depende del carácter espiritual. Los líderes no pueden dirigir desde una posición de debilidad moral o espiritual, ya que nuestro papel en la era venidera es ser gobernantes y sacerdotes llenos del amor de Dios en la enseñanza, entonces tiene que haber un fuerte núcleo espiritual en nuestra identidad. Esto significa buscar los más altos estándares de excelencia ahora. Hemos leído Isaías 30 con su promesa de maestros verdaderamente preocupados disponibles para dirigir a la gente por los caminos correctos. Pero no podrán hacerlo sin una preparación adecuada. Se trata de una preparación en términos de un carácter santo, y no de un tipo específico de trabajo en la actualidad.

 

Un tercer principio del Génesis es que Adán y Eva debían respetar el orden, la estructura y la integridad de la creación. Y aquí voy a tomarme un poco más de tiempo que en los dos primeros puntos, porque este es el mundo en el que vivimos. Es el mundo físico. Lo entendemos. Y hay muchos principios y aspectos de comprensión en esta sección del Génesis a los que debemos prestar atención.

 

Génesis, 2:15 Tomó, pues, el SEÑOR Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo guardara.

 

Las palabras hebreas para cuidar y guardar son Abad y Shamar. Abad significa trabajar o servir, cultivar. Shamar significa guardar, vigilar, preservar, proteger, cuidar. Ellos no debían ser unos explotadores. Adán y Eva no debían destruir su entorno.

 

Una forma sencilla de recordar esto en español es que debían servir y preservar el medio ambiente dado por Dios. Como hemos visto, Dios cuida de su creación y no provoca su deterioro. Es la humanidad la que lo ha hecho.

 

Él es un Dios de orden, no de confusión. Gran parte del medio ambiente actual está deteriorado por la mano del hombre. Por supuesto, se está intentando poner remedio a algunos de los excesos, pero la naturaleza humana, con su codicia y su afán adquisitivo inherentes, siempre se interpone en el camino. El debate también está contaminado por la política y los intereses empresariales. Lo que manda es lo esencial, la eficiencia reina, pero Dios no mira las cosas como lo hacen los seres humanos. Un árbol que tarda muchos años en madurar no es eficiente según los criterios humanos. Nosotros queremos árboles de crecimiento rápido. Una vaca que no produce un mayor rendimiento de leche no es rentable. Entonces, ¿qué hacemos? Manipulamos genéticamente el ganado para obtener beneficios.

 

Criamos ganado que apenas puede caminar cuando sus ubres están llenas, que es susceptible de padecer mastitis, y luego rebajamos los estándares para permitir que cierta cantidad de material infectado esté presente en la leche destinada al consumo humano. ¿Es este el camino de Dios? ¿Es éste el camino del cuidado por los demás, del servicio, de la excelencia?

 

Cuando consideramos el primer capítulo del Génesis, leemos sobre un sistema intrincadamente diseñado, ordenado y que funciona a la perfección. No necesita la intervención humana a nivel genético para mejorarlo. Dios vio todo lo que hizo y, en efecto, era excelente. Estamos diseñados como parte de ello, y se nos ha encomendado su cuidado.

 

Génesis, 1:26 Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra”.

 

Muchos malinterpretan esta idea de tener dominio sobre la tierra y la vida animal. Significa control, dominio, poder o autoridad. Ahora, si lo piensan, esa es la posición de Dios con respecto a nosotros. Estamos bajo su dominio, pero también, pero también sabemos que eso no significa que nos explote o nos sustraiga para su beneficio. Todo lo contrario, ya hemos visto que cuida profundamente de toda su creación, la sostiene.

 

El orden que Dios creó también es autosuficiente hasta cierto punto dentro de unos límites. Si lo empujamos más allá de los límites, no prosperará durante mucho tiempo, si es que alguna vez lo hace. Podemos cambiar los patrones climáticos con nuestro comportamiento. Si liberamos materiales radiactivos de forma intencional o por accidente, el medio ambiente sufrirá durante mucho tiempo. Si utilizamos mal la capa superficial del suelo, no se recuperará rápidamente. Un hombre perspicaz dijo que «el hombre civilizado ha pasado por la faz de la tierra y ha dejado un desierto tras sus huellas».

 

Aunque quizás sea una exageración, su verdad subyacente puede verse con claridad en Irak, Siria, Armenia, Turquía, Grecia. Creta, Líbano, Palestina, el norte de África, España e Italia. En todas partes se abusa de la capa superficial del suelo. Es sólo una cuestión de intensidad. Los romanos arruinaron vastas zonas agrícolas de Túnez y Argelia al abastecerse de grano y alimentos para alimentar a su floreciente población.

 

El periodo conocido como la Pax Romana, en el que la paz dominó el imperio durante más de 200 años, fue también la época de mayor abuso de la tierra: la pérdida de fertilidad por sobreproducción se tradujo finalmente en menos alimentos. Esta insostenibilidad autoinducida contribuyó fundamentalmente a la decadencia y al colapso final.

 

Según otro autor, Latium Campania, la zona alrededor de Roma, así Cerdeña, Sicilia, España, y el norte de África, a medida que los graneros romanos se reducían sucesivamente hasta el agotamiento, las tierras abandonadas en Latium y Campania se convirtieron en pantanos, y el norte de África en desierto. Las colinas cubiertas de bosques fueron despobladas.

 

Otro escritor afirma que la decadencia del Imperio Romano es una historia de deforestación, agotamiento del suelo y erosión. Desde España hasta Palestina, no quedan bosques en el litoral mediterráneo. La costa y la zona circundante del Mar Mediterráneo, es una región marcadamente árida, en lugar de tener el suave aspecto de una tierra cubierta de bosques. Y la mayor parte de su otrora abundante y rica capa superior del suelo se encuentra en el fondo del mar.

 

Durante mucho tiempo, en Norteamérica, los conservacionistas y los profetas laicos han advertido de los peligros de no renovar y reemplazar el suelo del que proceden los alimentos esenciales. La capa superficial del suelo en algunas partes del Medio Oeste es una de las más profundas del mundo, pero debido a las prácticas agrícolas modernas que contribuyen a la erosión, millones de toneladas se pierden anualmente en el Golfo de México, arrastradas por el Mississippi.

Aunque los esfuerzos de conservación han mejorado algo en los últimos años, el suelo sigue perdiéndose a un ritmo que la Tierra no puede reponer. Como dicen algunos, hemos desmantelado la pradera.

 

El grado de deterioro es un problema mundial. En 2012, el geólogo David Montgomery escribió: «La tasa estimada de erosión mundial del suelo supera ahora la producción de suelo nuevo en nada menos que 23.000 millones de toneladas al año, una pérdida anual que es equivalente al 1% del inventario mundial de suelo agrícola». Si hacemos cuentas, a ese ritmo no tardaremos mucho en ver gravemente comprometida la capa superior del suelo. De hecho, estamos en vías de perder, por muchos métodos, una cantidad suficiente de suelo en las próximas décadas, lo que pondrá en peligro nuestra capacidad para alimentar a la población mundial. Es un problema global, no local, pero su solución es esencialmente local, no global. La Biblia revela que la tierra es un don de Dios. Es suya y se la da a la humanidad; y, por tanto, debe ser tratada por cada persona con respeto y gratitud, con cuidado y conservación.

 

Deuteronomio 10:14, nos dice: He aquí, del SEÑOR tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay.

 

En el milenio Dios sanará la tierra. Devolverá la fertilidad a las partes improductivas del mundo. Isaías 41 versículo 18.

 

Isaías 41:18 Sobre las cumbres áridas abriré ríos, y manantiales en medio de los valles. Convertiré el desierto en lagunas, y la tierra reseca en fuentes de agua. 19 Haré crecer en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos. Pondré en la región árida cipreses, olmos y abetos, 20 para que vean y conozcan; para que juntos reflexionen y entiendan que la mano del SEÑOR ha hecho esto, y que el Santo de Israel lo ha creado.

 

Esto es una reminiscencia de una promesa anterior en el Libro del Levítico, donde las cosechas abundantes y la lluvia a su debido tiempo son el resultado de la obediencia a los mandamientos de Dios.

 

Levítico 26: 3-5 Si andan según mis estatutos y guardan mis mandamientos, poniéndolos por obra, les mandaré la lluvia a su tiempo. La tierra dará sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Su trilla alcanzará hasta la vendimia, y la vendimia hasta la siembra. Comerán su pan hasta saciarse y habitarán seguros en su tierra.

 

La seguridad alimentaria es un aspecto muy importante del mundo futuro. La inseguridad alimentaria es un gran problema en el mundo actual. Cuando las naciones vengan a Jerusalén para aprender el camino de Dios y andar por sus sendas, cuando la ley salga de Jerusalén, se verán los beneficios, tal como se prometió al antiguo Israel en caso de obediencia.

 

Isaías 2: 2-3 La palabra que Isaías hijo de Amós recibió en visión con respecto a Judá y a Jerusalén: Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa del SEÑOR será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él todas las naciones. Muchos pueblos vendrán y dirán: “Vengan, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos, y nosotros caminemos por sus sendas”. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.

 

Al profeta Amós, también se le dio una visión de ese tiempo. Es una imagen maravillosa.

 

Amós 9:13 “He aquí que vienen días, dice el SEÑOR, cuando el que ara alcanzará al que siega y el que pisa las uvas al que lleva la semilla; las montañas gotearán vino nuevo y todas las colinas se derretirán (fluirán con él).

 

Un cuarto principio de Génesis 2 nos conecta a la fuente más importante de conocimiento para sostener la vida. Génesis 2:16, y 17.

 

Génesis 2:16, y 17 Y el SEÑOR Dios mandó al hombre diciendo: “Puedes comer de todos los árboles del jardín; 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás”.

 

De esto se desprende que los seres humanos podían depender de la revelación de conocimiento de Dios, simbolizada por el hecho de comer de un árbol que aseguraría la vida. Como alternativa, podían desobedecer a Dios y comer de un árbol que les estaba prohibido. Simbolizaba el hecho de tomar sus propias decisiones sobre el bien y el mal, formando sus propias normas de moralidad y formas de vida.

 

Comer de este árbol conduciría a la muerte. Adán y Eva y la humanidad debían confiar en la revelación de Dios, hacer uso del acceso al árbol de la vida y no promover su propio enfoque de la adquisición de conocimientos sin los valores de Dios. Este es el mismo concepto que Dios expuso a los hijos de Israel. Siglos después. Dios es consistente. Deuteronomio, 30:15 a 20.

 

Deuteronomio 30:15-20 “Mira, pues, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal, 16 con el fin de que ames al SEÑOR tu Dios, de que andes en sus caminos y de que guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, que yo te mando hoy. Entonces vivirás y te multiplicarás, y el SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra a la cual entras para tomarla en posesión. 17 Pero si tu corazón se aparta y no obedeces; si te dejas arrastrar a inclinarte ante otros dioses y les rindes culto, 18 yo les declaro hoy que de cierto perecerán. No prolongarán sus días en la tierra a la cual, cruzando el Jordán, entrarán para tomarla en posesión.

19 “Llamo hoy por testigos contra ustedes a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes, 20 amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y siéndole fiel. Porque él es tu vida y la prolongación de tus días, para que habites en la tierra que el SEÑOR juró que había de dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob”.

 

Esto también será el fundamento de la vida durante el Milenio. Dios es consistente.

 

Isaías 11:9 No harán daño ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del SEÑOR, como las aguas cubren el mar.

 

El quinto principio se refiere al concepto de descanso. El concepto de descanso. Sabemos bien que el mandamiento del Sabbath se origina en la propia cesación de Dios de la obra de seis días de la creación.

 

Génesis 2: 2-3 El séptimo día Dios había terminado la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de toda la obra que había hecho. Por eso Dios bendijo y santificó el séptimo día, porque en él reposó de toda su obra de creación que Dios había hecho.

 

Esto proveyó a los primeros humanos con un ejemplo a seguir para tomarse tiempo tanto para trabajar como para descansar y recuperarse una vez a la semana, mientras se enfocaban en el Creador y en su obra en la creación del mundo y en su reposo, Éxodo. 20: 8 al 11, ya lo leímos una primera vez al inicio, el mandamiento del Sabbath.

 

Éxodo 20: 8-11 Acuérdate del día de Sabbath para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 10 pero el séptimo día será reposo para el SEÑOR tu Dios. No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal (interesante, ni siquiera tus animales. Dios se preocupa también por el mundo animal, sí), ni tu extranjero, que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el séptimo día; por eso bendijo el Señor el día de Sabbath y lo santificó.

 

El mandamiento se aplicaba a toda la casa, incluso, como ya he dicho, a los animales domésticos, cuando Moisés recordó a Israel su acuerdo con el pacto del Sinaí y reiteró los 10 Mandamientos, relacionó el mandamiento del Sabbath con su etapa como esclavos en Egipto, algo diferente de lo que aparece en Éxodo 20. Presumiblemente, ese tiempo de esclavitud, de 400 años de duración, fue un tiempo sin reposo en un mundo sin Dios. Sin reposo equivale a esclavitud y a desobediencia al mandato de Dios para nuestro bien.

 

Deuteronomio 5:12-15 Guardarás el día de Sabbath para santificarlo, como te ha mandado el SEÑOR tu Dios. 13 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 14 pero el séptimo día será Sabbath para el SEÑOR tu Dios. No harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el forastero que está dentro de tus puertas; para que tu esclavo y tu esclava descansen como tú. 15 Acuérdate de que tú fuiste esclavo en la tierra de Egipto y que el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con mano poderosa y brazo extendido. Por eso el SEÑOR tu Dios te ha mandado que guardes el día de Sabbath.

 

Así que aquí tenemos un punto de vista ligeramente diferente, otra razón para guardar el Sabbath y no esclavizarse al sistema del mundo. Jesús explicaría más tarde que el Sabbath fue creado como un beneficio para la humanidad, no como una carga, como algunos lo habían convertido. Dijo,

 

Marcos 2:27 El Sabbath fue hecho para el hombre y no el hombre para el Sabbath.

 

El concepto de descanso también fue aplicado por Dios a esa parte de su creación que ya hemos tocado. La tierra, el suelo, y la capa fértil.

 

Levítico 25: 2-5 (habla de otro tipo de Sabbath) “Habla a los hijos de Israel y diles que cuando hayan entrado en la tierra que yo les daré, la tierra tendrá reposo para el SEÑOR. Seis años sembrarás tu tierra, seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos. Pero el séptimo año será para la tierra un completo descanso, Sabbath consagrado al SEÑOR. No sembrarás tu tierra ni podarás tu viña. No segarás lo que brote de por sí en tu campo segado, y no vendimiarás las uvas de tus vides no podadas. Será para la tierra un año sabático.  

 

El Milenio significa descanso de todos los problemas que la historia humana registra. Esto se ilustra en la observancia del Sabbath, como señala Hebreos, y también conecta el descanso del Sabbath con el descanso en el reino de Dios hacia el que deberíamos dirigir nuestra vida cotidiana. Hebreos 4. Versículos 1, 8 y 11.

 

Hebreos 4:1, 8-11 Temamos, pues, mientras permanezca aún la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de ustedes parezca quedarse atrás.

 

Estamos avanzando hacia el reino de Dios. No nos quedemos cortos y eso nos impida llegar a ese tiempo de reposo.

 

Porque si Josué les hubiera dado el reposo (a los hijos de Israel en el desierto), no se hablaría después de otro día. (y luego después de entrar en la tierra)

Por tanto, queda todavía un reposo sabático para el pueblo de Dios. 

11 Hagamos, pues, todo esfuerzo para entrar en aquel reposo, no sea que alguien caiga en el mismo ejemplo de desobediencia.

 

Así pues, el descanso es un concepto importante. Está ahí desde el principio. El profeta Isaías también habló del Reino de Dios en términos de descanso y de las condiciones que lo acompañarán. En Isaías 32 leemos esto, versículo 16.

 

Isaías 32:16-18 entonces habitará el derecho en el desierto, y la justicia se establecerá en el campo fértil. 17 El efecto de la justicia será paz; el resultado de la justicia será tranquilidad y seguridad para siempre. 18 Mi pueblo habitará en una morada de paz, en habitaciones seguras y en frescos lugares de reposo.

 

Jeremías habla del rescate de los descendientes de Israel de la turbulencia del Fin de los Tiempos en términos de descanso y libertad del temor.

 

Jeremías 46:27 “Pero tú no temas, oh siervo mío Jacob, ni desmayes, oh Israel. Porque he aquí, yo soy el que te salva desde lejos; y a tu descendencia, de la tierra de su cautividad. Jacob volverá y estará tranquilo; estará confiado, y no habrá quien lo atemorice.

 

Y esta será una condición que vendrá sobre todo el mundo.

 

Isaías 14: 7 Toda la tierra se ha sosegado y está tranquila; han prorrumpido en cánticos.

 

El principio número seis se refiere a la relación de dos seres que se complementan pero que son independientes, del amor entre ellos y del servicio de cada uno al otro, tal como se ejemplifica en el matrimonio. A esto se refirió Jesús al responder a una pregunta controvertida en su tiempo, Mateo 19: 3-8.

 

Mateo 19:3-8 Entonces los fariseos se acercaron a él para probarle, diciendo: ¿Le es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier razón?

Él respondió y dijo: ¿No han leído que el que los creó en el principio, los hizo hombre y mujer? Y dijo: “Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y serán los dos una sola carne”. Así que ya no son más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.

Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y despedirla?

Les dijo: Ante su dureza de corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus mujeres; pero desde el principio no fue así.

 

Esta afirmación, de que desde el principio no fue así, es un concepto que podemos aplicar a gran parte del quehacer humano cuando se trata de comparar las condiciones en el Edén con lo que se desarrolló después de que salieron del jardín. En este caso, la unidad prevista para el matrimonio se había roto por la dureza del corazón humano. Esto es cierto de cualquier pacto roto por la falta de voluntad del corazón humano de continuar con un compañero en un pacto ya sea por interés propio o por egoísmo,

 

Si no hubiera sido así desde el principio, que hombre y mujer rompieran la alianza y se separaran, teniendo poco o nada más que ver el uno con el otro de lo que estaba previsto desde el principio. Este no es el momento de discutir todas las ramificaciones de intentar vivir con una pareja que ha roto el pacto y no está dispuesta a continuar. Obviamente, hay razones bíblicas para separarse. Pero, ¿qué pretendía Dios? Pensemos en ello, porque eso es lo que hay en el futuro milenario para las relaciones de pacto, la más importante de las cuales es la de los seres humanos con Cristo.

 

Lo que se pretendía para Adán y Eva era una relación de cooperación mutua, de comunicación mutua, de amor, de servicio, de fidelidad entre dos seres humanos que se complementan, interdependientes pero independientes. Tienen el mismo potencial. Están igualmente preparados para convertirse en hijos eternos de Dios. Esta es claramente la intención de Dios para los miembros de la iglesia como precursores de los matrimonios del Milenio.

 

1 Pedro 3:7 Ustedes, maridos, de la misma manera vivan con ellas con comprensión, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que las oraciones de ustedes no sean estorbadas.

 

De nuevo, en Romanos, Pablo subraya esta igualdad

 

Romanos 8:16-17 El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

 

Adán y Eva estaban destinados a tener tal relación. También debían salir al mundo y multiplicarse y que su descendencia fuera educada según las normas de Dios. Los hijos de Dios han de imitar sus caminos. Pablo escribe, sean imitadores de Dios como hijos amados, Efesios, 5:1

 

Los hijos humanos deben seguir el mismo patrón que los padres les enseñaron según las normas de Dios. ¿Qué quería Dios para los hijos de Adán y Eva? Lo mismo que deseaba para los hijos de Israel,

 

Deuteronomio 6:1-7 “Estos, pues, son los mandamientos, las leyes y los decretos que el SEÑOR su Dios ha mandado que les enseñe para que los pongan por obra en la tierra a la cual pasan para tomarla en posesión. Son para que temas al SEÑOR tu Dios, tú con tu hijo y el hijo de tu hijo, guardando todos los días de tu vida todas sus leyes y sus mandamientos que yo te mando, a fin de que tus días sean prolongados. Escucha, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien y seas multiplicado grandemente en la tierra que fluye leche y miel, como te ha prometido el SEÑOR, Dios de tus padres.

“Escucha, Israel: el SEÑOR nuestro Dios, el SEÑOR uno es. Y amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

“Estas palabras que yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

 

Esta responsabilidad, por supuesto, corresponde hoy a la Iglesia y a quienes son miembros de ella y son padres o madres.

 

Efesios 6:1 Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien y vivas largo tiempo sobre la tierra.

Y ustedes, padres, no provoquen a ira a sus hijos, sino críenlos en la disciplina y la instrucción del Señor.

 

La iglesia también se muestra como la novia prometida de Cristo.

 

2 Corintios 11:2 Porque les celo con celo de Dios, pues les he desposado con un solo marido para presentarlos como una virgen pura a Cristo. Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, de alguna manera los pensamientos de ustedes se hayan extraviado de la sencillez y la pureza que deben a Cristo.

 

Lo que sucedió en el Edén, donde la relación con Cristo como Yahweh estaba a punto de romperse, estuvo cerca de sucederle a la iglesia de Corinto cuando Pablo escribió Segunda de Corintios. Sin embargo, como dice Pablo, estaban desposados con Cristo, y no se debe renegar de ese acuerdo por infidelidad. No se debe romper el pacto. Un matrimonio está también incluido en nuestro futuro. El capítulo 19 de Apocalipsis inicia con la caída del enorme árbol podrido que es el sistema babilónico, la gran ramera.

 

Todo lo que está mal en la última etapa del orden humano, en lo político, social y religioso está representado por esta mujer inmoral. Lo que sigue, sin embargo, es la celebración de un tipo muy diferente de mujer.

 

Apocalipsis 19:6 Oí como la voz de una gran multitud, como el ruido de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, diciendo: “¡Aleluya! Porque reina el Señor nuestro Dios Todopoderoso.

Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su novia se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio”. Porque el lino fino es los actos justos de los santos.

El ángel me dijo: “Escribe: Bienaventurados los que han sido llamados a la cena de las bodas del Cordero”. Me dijo además: “Estas son palabras verdaderas de Dios”.

 

Esta novia lo ha hecho todo para estar preparada, para comprometerse con las condiciones de la relación de la alianza, y esta misma oportunidad espera a toda la humanidad cuando acepte el camino de Dios.

 

La séptima y última condición en la que debemos pensar, es la situación con Satanás y su conexión con el futuro. La llegada de Satanás al Jardín del Edén desencadenó una serie de acontecimientos que provocaron la expulsión de Adán y Eva de aquel hermoso lugar. Antes de eso, estaban libres de la influencia de Satanás. Adán y Eva tenían contacto regular con Dios, quien los educaba. Eran libres de tener contacto directo con Cristo en la forma de Yahweh. Pero entonces las cosas cambiaron, porque también se permitió a Satanás estar presente en el gran propósito divino y ya está también prevista su remoción definitiva. Satanás siempre está sujeto al poder y a la voluntad de Dios. Después del encuentro de Satanás con Adán y Eva, Dios pronunció su juicio en el capítulo tres, versículos 14 y 15. Con respecto a Satanás, esto es lo que tenía que decir,

 

Génesis 3:14-15 Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: Porque hiciste esto, serás maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón.  

 

El aspecto y la naturaleza de una serpiente recuerdan constantemente a la humanidad que Satanás es un ser sutil y venenoso. Aquí se establece la oposición de Satanás contra la humanidad y la oposición de Cristo contra él. Cristo ha establecido la enemistad, o Dios la ha establecido. Ha establecido enemistad entre los descendientes de Satanás, su simiente, en ese sentido, sus seguidores, cualquiera que siga el camino de Satanás. Por ejemplo, en el tiempo de Cristo, él le dice a un grupo de personas, "Ustedes son de su padre, el diablo". Las personas que siguen ese camino, esos son los descendientes de Satanás. En ese sentido.

 

Hay enemistad entre los descendientes de Satanás y los descendientes de la mujer, es decir, la humanidad en general. Eva es la madre de todos los vivientes y acaba siendo, por supuesto, la madre de Cristo.

 

Cristo viene como ser humano. Cristo finalmente herirá o quebrantará. Otra forma de traducirlo. A Satanás se le permitirá herir a la humanidad, herir su talón, incluyendo a Cristo, como lo hizo, por ejemplo, involucrándose en la crucifixión.

 

En ese sentido, Pablo se refiere a la resolución final del problema con Satanás y la humanidad cuando escribe a los Romanos acerca de una dificultad local con personas que estaban causando división porque eran de ese mismo espíritu. Es un espíritu de Satanás y una actitud equivocada. Esto apunta hacia la gran solución del problema de Satanás. ¿Qué escribe Pablo? Les dice a ellos en Roma, lidiando con problemas y dificultades:

 

Romanos 16:20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás debajo de los pies de ustedes.

 

Pero hay más, porque Dios finalmente limitará la influencia de Satanás por toda la duración del milenio. Apocalipsis 20:1-3. Estamos de regreso en este tiempo anterior a la intervención de Satanás en el Jardín del Edén.

 

Apocalipsis 20:1-3 Vi a un ángel que descendía del cielo y que tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena. Él prendió al dragón, aquella serpiente antigua quien es el diablo y Satanás, y le ató por mil años. Lo arrojó al abismo y lo cerró, y lo selló sobre él para que no engañase más a las naciones, hasta que se cumpliesen los mil años. Después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo.

 

Durante el milenio, sólo entonces habrá paz y seguridad, un tiempo cuando Satanás estará atado y no tendrá ninguna influencia. Isaías 9:6-7, hablando de Cristo en su primera y segunda venida.

 

Isaías 9:6-7 Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado, y el dominio estará sobre su hombro. (Cristo gobernará. Será un gobierno de justicia, paz, seguridad) Se llamará su nombre: Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su dominio y la paz no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino, para afirmarlo y fortalecerlo con derecho y con justicia, desde ahora y para siempre. El celo del SEÑOR de los Ejércitos hará esto.

 

Pero como leemos, al final del milenio habrá una prueba final sobre las naciones que han vivido bajo el gobierno de Cristo,

 

Apocalipsis 20:7-10 Cuando se cumplan los mil años, Satanás será soltado de su prisión y saldrá para engañar a las naciones que están sobre los cuatro puntos cardinales de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla. El número de ellos es como la arena del mar. Y subieron sobre lo ancho de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, y descendió fuego del cielo y los devoró. 10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

 

Esto es algo de lo que obviamente oiremos más en el Último Gran Día, pero inmediatamente, estamos anticipando un mundo liberado del engaño y falsedad, para lo cual un nuevo jardín del Edén está aguardando.

 

Ezequiel 36:33-36 Así ha dicho el SEÑOR Dios: “El día en que yo los purifique de todas sus iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades y que sean reconstruidas las ruinas. 34 La tierra desolada será cultivada, en contraste con haber estado desolada ante los ojos de todos los que pasaban. 35 Y dirán: ‘Esta tierra que estaba desolada ha venido a ser como el jardín de Edén, y estas ciudades que estaban destruidas, desoladas y arruinadas ahora están fortificadas y habitadas’. 36 Entonces las naciones que fueron dejadas en sus alrededores sabrán que yo, el SEÑOR, he reconstruido las ciudades arruinadas y he plantado la tierra desolada. Yo, el SEÑOR, he hablado y lo haré”.

 

Mientras en los próximos días seguimos pensando en ese tiempo venidero, espero que esto contribuya a una maravillosa fiesta de Tabernáculos para todos nosotros.